Aves

Aves Patagonicas

 Calandria (Mimus saturinus modulator)  La calandria se adapta muy bien a nuestra Patagonia, y durante casi todo el año se la puede observar en los cañadones y vallecitos templados. Aunque en épocas más frías busca climas más templados; no solamente por la temperatura se alejan, sino por las consecuencias de ella en la alimentación.

El exceso de frío limita la existencia de insectos o larvas y es necesario buscar alimentos en lugares más cálidos.

Es una excelente imitadora de canto de otras aves. Su plumaje es de un pardo sin brillo y en la parte del lomo de un color gris ceniza, con algunas plumas blancas sobre las alas; su pecho es ceniciento y el vientre blancuzco. Una serie de plumitas blancas sobre los ojos la hacen aparecer como con grandes cejas.

No ocasiona ningún daño, por el contrario; persigue a orugas e insectos, destruyendo en el invierno las crisálidas que serían dañinas después de su transformación.

 

Martineta (Eudromia elegans)  Se caracteriza por  poseer tres dedos en sus patas, en lugar de cuatro. Es muy caminadora, solamente vuela cuando es sorprendida o se ve perseguida.

Es muy útil para el saneamiento de los campos, porque al ser su alimentación tan variada destruye toda clase de langosta e insectos en general; pero por otra parte es muy afecta a los granos de maíz, trigo, cebada, etc., y en los grandes sembrados se la ve comiendo los tiernos tallos, sintiendo una especial preferencia por el verdín. En la época invernal, estas aves viven en colonias o bandadas de hasta cincuenta ejemplares.

 

Chingolo (Zonotrichia capensis hypoleuca) Rápidos e inquietos son los movimientos de esta avecilla que, al caminar, lo hace con pequeños saltitos. Habita en todo nuestro extenso territorio y no es de costumbres migratorias, pero es siempre la visita inesperada.

Es una de las aves que mas tarde se retira al dormidero, por esa razón es que en la plenitud del crepúsculo se oye cantar al chingolo como anunciando la terminación del día.

Su plumaje presenta colores variados, el copete es grisáceo, el lomo marrón, al igual que el fino collar donde se destaca la corbatita blanca, y el pecho es de un color blancuzco.

Para su reproducción pone cuatro huevos pequeños, blancos, con pintitas, aunque en su nido puede encontrarse mas, pero que no son de su especie.

La alimentación del chingolo es variada, desde granos hasta insectos. En la época de crianza de los pichones, se los ve portando en el pico langostas, mariposas, lombrices, etc.

 

Ñandú : Los ñandúes se reúnen en pequeñas unidades familiares constituidas por un macho, unas cuantas hembras y un número variable de jóvenes.

En ambos sexos, el tono general del dorso viene a ser grisáceo y el del vientre algo mas claro, pero existe una pequeña diferencia que permite diferenciarlos; y es que el macho presenta unas plumas negras en la base del cuello.

La dieta alimenticia del ñandú se centra en la materia vegetal -hojas, raíces y semillas- pero no desdeña los insectos, ni cualquier fuente de proteínas como reptiles y anfibios.

En todos los casos, el ñandú tiene que tragar su presa entera, y puesto que el alimento ingerido es en ocasiones muy duro, traga también varias piedras que le ayudan a desmenuzarlo en su molleja.

Realizada la fecundación de las hembras de su harén, el macho dedica su tiempo a localizar o a construir en su defecto, los correspondientes nidos.

A veces las hembras se turnan para depositar en un mismo punto varios huevos de color verdiamarillentos, pero hay ocasiones en las que cada una elige un nido diferente, y el macho se ve obligado a trasladar los huevos uno a uno, rodándolos hasta el nido principal.

Si la cantidad de huevos es pequeña el padre no se preocupa por incubarlos pero si considera que el número es suficiente se tumba de inmediato sobre ellos y se dedica durante seis semanas a su cuidado.

El crecimiento del joven ñandú es rápido. Apenas necesita 5 meses para alcanzar el tamaño adulto, con independencia de que la madurez sexual tenga lugar a los 2 años.

 

Tero (Belonopterus cayennensis) Esta interesante ave habita en toda la República Argentina.

En estas aves no se define el sexo por la forma o el plumaje, es decir que tanto la hembra como el macho son iguales notándose solamente un poco más chica la primera, en la época de crianza se los ve siempre en parejas por la orilla de bañados.

Cuando termina este ciclo se reúnen en colonias de veinte o más ejemplares, recorriendo juntos los lugares mencionados o pleno campo salvando grandes extensiones en busca de alimentos. Estas aves hacen siempre su nido en sitios completamente desmantelados y secos. Deposita en él cuatro huevos blancuzcos con muchas manchitas grisáceas.

En cada ambiente tanto los nidos como los huevos se mimetizan; es esa la única defensa que la naturaleza les brinda.

A las tres semanas de empolladura nacen los pichones.

Esta ave, estilizada y elegante, posee una habilidad elegante para despistar el lugar que eligió para hacer su nido, confunde siempre a los observadores dando gritos bastante lejos de su real ubicación.